Un parado en el Un dos tres
Os acordais que épocas en la que no trabajabamos e ibamos al colegio. Eso si que molaba, que tu madre te mandase a la cama y tu a grito pelao que querias ver el un, dos, tres.
Esas azafatas que estaban más buenas que el pan.
“Un, dos, tres… responda otra vez”, mira que la Mayra no estaba mal, pero bueno a mi me ponía la Kim. El programa era un poco machista, mas bien muy machista, ya que los tíos eran feos y tontos y no hacían otra cosa más que contar chistes y la gente se reÍa de sus tonterías.
Sin embargo las mujeres, esas azafatas, ahora seguro que tendríamos azafatos. Y la bombi, que orejas tenía.
Diferentes mascotas fueron protagonistas en las distintas temporadas: desde la calabaza Ruperta a la Botilde, pasando por el Chollo y el Antichollo y el Boom y el Crack.
En estos tiempos el One , two, three tendría que ser a diario ( que los repitan o los vendan en DVD) , como el pasapalabra, y los concursantes tendrían que estar apuntados al INEM, eso , la mascota un monigote sentado en un sofá, más parado que la tía Tomasa. Y el premio grande un trabajo en algún Ministerio para toda la vida, funcionario. Uff , esto si tendría audiencia.
Para apuntarse se tendría que mandar un mensaje corto de estos del “Mande la palabra Parado al 8777“.
Tres parejas de parados pasarían por las preguntas, que competirían por dar el mayor número de respuestas distintas sobre el tema propuesto. Las dos primeras clasificadas pasaban a la siguiente fase del concurso, la eliminatoria, que consistía principalmente en una prueba de carácter físico. Los concursantes acababan casi siempre por los suelos, mojados, llenos de harina o cubiertos de huevo, como ves chorradas de los 80´s. Ahora a cualquier concursanta se le explotaría una teta.
La pareja ganadora pasaba a la subasta, mientras que la otra tenía que conformarse con el juego de consolación.
La subasta, ufff la subasta, en ella se sucedían las actuaciones musicales o humorísticas y cada uno de los artistas iba dejando en la mesa un objeto con una tarjetita que, a su vez, escondía un regalo. Como temas se pondría cada vez un Ministerio - como cambian cada 2×3 - La presentadora leía parte de las tarjetas para darles pistas y los concursantes debían ir eliminando objetos hasta quedarse con uno solo. Talque así:
“Oro parece plata no es - aqui puede haber peras de regalo - que bueno. Y al final seguro que te tocaría un apartamento en Torrevieja de algún constructor que estaría en la carcel por no pagar deudas o desfalco de algo.
Con el Un, dos, Tres empezó la crisis inmobiliaria.
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Etiquetas: Crisis, Televisión Mas noticias de

